Mujeres emprendedoras en cuarentena


Las ganas de salir adelante y el impulso que tuvieron para no quedarse atrás les vale el título de "emprendedoras" y "luchadoras".

A lo largo de la historia, las mujeres han demostrado tener múltiples capacidades para desarrollarse en el plano laboral, ya sea en una empresa, trabajando para alguien, o incluso formando sus propios negocios.

Es por esto que Mal Menor consiguió contactarse con dos de las miles de empresarias que existen en el Perú. La diferencia es que ellas se vieron en la obligación de evolucionar al momento de atender u ofrecer sus servicios, por la coyuntura que viven desde el año pasado.

Una de estas luchadoras, se llama María, de 32 años. Dirige una pequeña empresa de ropa llamada N'Bianca, ella decidió crear su negocio durante la primera cuarentena en el 2020, pues como narra vio "la necesidad de generar mayores ingresos […] Siempre tuve marcado el tema de tener una empresa, un negocio propio, saber manejarlo y poco a poco ir creciendo" indicó.

La astucia de la empresaria, fue observar que los negocios durante la cuarentena empezaron a cerrar, entonces es cuando decide incursionar en el rubro de las pijamas, ropa interior, etc. "Decidí iniciar con la confección de ropa pues en ello tenemos mayor experiencia" afirmó, y como ella misma aconseja, "cuando planteas un negocio, debes pensar en qué tienes mayor experiencia".

Otro personaje es la señorita Flor Mori, estudiante de artes escénicas en la Pontificia Universidad Católica del Perú, tiene 22 años y es dueña de su propia producción de shows de entretenimiento, llamado "Babalú" que actualmente ya tiene 4 años en funcionamiento.

El nombre surge en una interesante historia que Flor narra con ternura: "estando un día con mi mamá, me dio la idea de nombrar mi empresa Babalú por mi tío, pues él me decía así de pequeña".

"(Babalú) surge cuando mientras estudiaba en la universidad, llegó un momento donde no podía pagar la pensión, y no me quedaba de otra más que cambiarme de institución o retirarme del ciclo, entonces vi la posibilidad de crear mi empresa debido a que soy clown desde que tengo 16 años y animadora desde los 17 y dije voy a poner mi productora", añadió.

Ambas empresarias tuvieron que adaptarse a las nuevas medidas durante la cuarentena, para poder subsistir y poder pagar diferentes servicios. N'Bianca por su parte, está más amoldada por fundarse durante la primera cuarentena; sin embargo, Flor, empresaria de Babalú, ofrecía las presentaciones de manera presencial hasta que llegó la pandemia y, con esta, la restricción social obligatoria en todo el Perú.

"En ese momento era adaptarse o morir en el mercado, entonces agarré mi laptop y me propuse salir adelante cueste lo que cueste". Nos explicó la señorita Flor cuán difícil fue evolucionar para poder pagar los servicios y sus propios gastos. También afirma que en algún momento temió por cerrar la empresa debido a la salida de sus colegas quienes buscaron empleos más rentables, puesto que en años anteriores de lo que recibía un 100% de ganancia, actualmente logra obtener solo 40% significando así un declive significativo en ingresos económicos.

María Jáuregui, por su parte nos indica que todas las ventas, son totalmente online, la entrega es por delivery y el método de pago es diverso para darle mayor facilidad al cliente; "trabajamos con diferentes bancos [...] BCP, Interbank, Continental; también manejamos el YAPE y el Plin en caso del Continental".

Así como estas mujeres, miles de luchadoras, trabajadoras, salen adelante con su fuerza de voluntad por seguir a pesar de las adversidades que afronta el país en estos momentos y aunque parezcan derrotadas siempre se podrán levantar como Flor que empezó a pagar sus propios estudios a base de su esfuerzo y tenacidad, o María, quien prefiere observar las oportunidades en las adversidades y obtener lo positivo de ello.