Perdonen la alegría: Siempre fui muy Jefferson Farfán o por qué Peredo tenía razón


Como ante Chile en Lima con esa definición soberbia de media vuelta en 2013, como ante Nueva Zelanda con el derechazo fulminante para llevar al Mundial luego de 36 años a la selección peruana o frente a las lesiones y al COVID-19: Jefferson Farfán, otra vez, estuvo ahí para vencer y darnos una alegría. Otra vez, como religiosamente respondía Daniel Peredo ante la consulta, Jefferson Agustín Farfán Guadalupe estuvo ahí, ¡por su madrecita!

Se han acumulado años, demasiados tal vez, para por fin pensar que ha llegado su ocaso. Quizá si nos dejamos llevar por las frías estadísticas, Jefferson Farfán -con 35 años- ande más cerca del retiro que de un rendimiento de alta competencia. Pero ahí está el detalle. La 'Foquita', pese a todo, ha sabido reinventarse en la adversidad y -también- en el error.

Daniel Peredo, tal vez uno de los últimos referentes del ejercicio periodístico deportivo que se respete en otros ámbitos fuera del deporte, regañaba medio en broma y medio en serio a Jefferson Farfán por haber terminado de dar el salto al primer mundo, al de élite. Decía, con base, que la "Foquita" -por capacidad e intención- en su mejor momento pudo competir por un lugar en cualquiera de los grandes equipos. Y tenía razón.

Quizá, si nos dejamos llevar por las frías estadísticas, Jefferson Farfán -con 35 años- ande más cerca del retiro que de un rendimiento de alta competencia. Pero ahí está el detalle...

Jefferson Farfán, en medio de lesiones y no convocatorias, terminó siendo el goleador peruano en las Eliminatorias rumbo al Mundial Brasil 2014. Fue quien, finalmente, nos dio el porcentaje básico para pensar que "falta poco", que "a la próxima". Si sus goles no alcanzaron para llevarnos al Mundial, sí hicieron posible que mantengamos viva la ilusión de un futuro mejor. Afianzó la fe en un hincha venido a menos, confundido por la debilitada credibilidad de Claudio Pizarro frente al arco y la intermitencia por ese entonces de un goleador impulsivo como Paolo Guerrero. Ahí estuvo la "Foquita".

Farfán, el Ave Fénix

Y ayer, tras 386 días alejado de un partido oficial, Jefferson Farfán volvió a demostrar que sigue siendo interminable. Reapareció en el Lokomotiv ruso luego de una difícil lesión y después de poner a prueba su sistema inmunológico por el COVID-19. Le dieron 20 minutos y once minutos después despedazó a las proyecciones que tantas veces lo vieron en el ocaso para -con un cabezazo- anotar y celebrar luego como el 'Ave Fenix'. Porque ese gol en Rusia luego de trece meses de inactividad significa mucho: es la evidencia máxima de que uno de los más grandes futbolistas del fútbol peruano sigue vigente. Y no hubo lesión o enfermedad que supo evitarlo.


“Siempre fui muy de Jefferson Farfán. Lo considero el futbolista con más talento de los tiempos malos. De los últimos 35 años. Se ha conformado con poco cuando pudo más...", escribió hace poco más de cuatro años Daniel Peredo en un tuit. Y no se equivocó. Como tantas veces, como casi siempre, su lectura fue impecable. Se anticipó a la jugada. Y la selección peruana puede dar fe de aquello.

Preciso momento en que Farfán mete el cabezazo para darle el empate al Lokomotiv ruso (crédito Lokomotiv FC)