Rocío Valencia: «La poesía es magia, música de los dioses en nuestra vida diaria, es un don, un regalo de las divinidades para el ser humano, es profecía».


Rocío Valencia es una de las principales voces poéticas contemporáneas del Perú. Su vínculo con el trabajo creativo conjuga la relevancia académica con el proceso espiritual e instintivo que es inherente a la producción literaria. En 2021 publicó Ríos revueltos, su tercer libro de poemas y en esta entrevista nos habla acerca de su relación con la poesía y la relevancia de esta para el desarrollo de una sociedad. Además, aborda la posición de la poesía femenina respecto al contexto que se vive y nos adelanta sus próximos trabajos.

¿Qué diferencia a Ríos revueltos de tus anteriores trabajos en poesía?

Ríos Revueltos es mi primer poemario temático. Los dos anteriores no lo fueron, habían estado organizados para ser de un solo tema, pero los editores decidieron añadir poemas de otra época y temática. En el caso de Noches azules incluso hay dos libros, Noches azules propiamente y Mirada de aire. A veces, las editoriales necesitan llenar un cierto número de páginas y los libros terminan saliendo de una manera que no era la ideal.

¿Consideras que actualmente hay una especie de facilidad para autodenominarse poeta?3. Muchas veces se corre el riesgo de parecer cursi cuando se aborda el amor a través de la literatura, ¿eras consciente de eso mientras le dabas forma a Ríos revueltos?

Creo que sí, me situaría dentro de la corriente de intelectuales que creemos que un poeta no puede autodenominarse, debe esperar a que los demás lo hagan. Creo que recién a partir de ese momento puede definirse como tal. Hay un cierto facilismo al momento de clasificar a un texto como poético, no todo texto que rima es poesía. La diferencia radica en que cuando el texto tiene un origen puramente mental puede ser que tenga ritmo y rima, pero eso no necesariamente es poesía. Si es mental, quiere decir que ha sido pensado, tanto en el léxico como en la estructura, no porque obedezca a las reglas de la poesía es poesía. Para que sea poesía la fuente no puede ser únicamente el pensamiento, tiene que ser, definitivamente, el corazón, tiene que haber una inspiración espontánea, un momento de arrebato, de comunicación extrasensorial, tiene que haber llegado de esa corriente universal que se llaman los registros akáshicos, como lo denominan los hindúes. De ahí tiene que venir la voz, la palabra. Si es meramente mental, no estamos ante un poema. Si es algo espiritual, místico, que viene del más allá, sí es poesía.

Desde tu experiencia personal y tu perspectiva profesional, ¿cómo aprecias el desarrollo de la poesía en el Perú?, ¿seguimos siendo un país de poetas?

Creo que sí, es un país de artistas, de magos, de poetas. Tenemos una conexión muy profunda con lo espiritual, con la naturaleza, sobre todo en el interior del país. Entonces sí, el Perú ha sido y seguirá siendo cuna de muchos grandes poetas. Pero pienso también que en Lima hay una sobrevaloración de la poesía y que hay demasiados colectivos de seudo poetas y poca seriedad porque no trabajan bien los textos y rápidamente se autodenominan poetas sin serlo. No estoy sugiriendo que haya un canon, se realice un escaneo o se establezcan filtros, lo que deberíamos organizar es más concursos, más lecturas y, sobre todo, clases de poesía en los colegios, clases de redacción de escritura creativa y talleres de poesía en las universidades. Se pierde cada vez más la parte académica de la poesía y de alguna manera cae en manos de la informalidad. Luego está también el problema del género, la mayoría de jueces en este tipo de concurso son varones, por ejemplo, seis miembros del jurado para el premio Copé, lo mismo en el Premio Nacional de Literatura, siendo de esa manera tan poco equilibrada la cuestión del género no podemos esperar que premien la obra de una poeta mujer. A los hombres generalmente les agrada la poesía de los hombres, es mucho más contundente en su lenguaje, más viril. Hay gente que dice que la poesía no tiene sexo, claro, la poesía en sí no la tiene, quien la escribe sí, pero sí se puede leer entre líneas, incluso sin pronombres o palabras específicas. Las mujeres tenemos un tipo de sensibilidad distinta, en ocasiones puede ser neutra, pero se puede adivinar. Pero los jueces suelen subestimar la obra de una mujer. Eso no pasó en 1923 cuando premiaron a Magda Portal en los Juegos Florales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, pero sí hay una cierta tendencia de calificar de cursi la poesía femenina, sobre todo cuando es de amor.

Muchas veces se corre el riesgo de parecer cursi cuando se aborda el amor a través de la literatura, ¿eras consciente de eso mientras le dabas forma a Ríos revueltos?

Habría que buscar qué significa exactamente cursi. Si la poesía romántica no es auténtica, entonces no es poesía de amor. Cursi es algo que suena como muy falso, exageradamente meloso. Si es poesía erótica o romántica tiene que ser auténtica. El apelativo "cursi" no se me viene en ningún momento. Personalmente, no creo que ninguno de mis poemas sea cursi, si así fuera consideraría que no hago poesía, sino prosa poética para una novela rosa. La poesía, si es poesía de verdad, no puede ser cursi porque es algo auténtico y que no se planifica para que sea de una manera u otra.

Has vivido fuera durante algunos periodos de tiempo y esto repercute en tu obra, pero ¿ sientes que de alguna manera Perú se hace presente en tu trabajo?

He vivido fuera del Perú casi la mitad de mi vida adulta. Esa experiencia, por supuesto que influye, me da otra perspectiva y la posibilidad de poder comparar. He podido absorber escenarios muy distintos, he podido escribir desde mi nostalgia, la de una persona que se siente extranjera, con mayor fuerza en Francia y en Virginia, por diferencias tan marcadas en con la cultura local. Justamente estoy preparando dos libros nuevos de poesía y la temática del exilio es algo que también trabajo.

¿Consideras que la literatura posee alguna responsabilidad social en función a los tiempos que se viven?

Sí, no solo la literatura, sino la poesía. Está muy venida a menos en las universidades y colegios, creo que no se les enseña a los niños los suficientemente bien ni se les brinda las obras que les permitan leerla, abordarla, comprenderla y declamarla. La poesía tiene un rol en la sociedad que es el de hacer que el joven se vea obligado a reflexionar, al mismo tiempo, como es un arte y tiene belleza, lo obliga a aprender un léxico que, de no ser por el poema, no habría estudiado, abordado y empleado posteriormente. Es una válvula de escape  para todos aquellos jóvenes que se sienten tristes, decepcionados, faltos de fe o visión personal en la sociedad. La poesía ayuda a completar una visión de país, te enseña historia, te ayuda a superar una decepción amorosa. Se recogen los valores de la peruanidad. La poesía tiene una responsabilidad o rol social en la educación de los peruanos, para formar la identidad y traer belleza, inspiración y riqueza léxica.

Tu libro aborda el amor desde ámbitos diversos, pero siempre se impone esa característica incondicional, ese dolor y ese espíritu realista, ¿crees que el amor debe contemplar siempre tópicos como el dolor, la muerte o la añoranza?

El libro podría dividirse en las cuatro etapas del amor. La primera parte es la del encantamiento, luego viene el reclamo cuando la otra persona se fue; a eso le sigue la decepción, la añoranza, el dolor y el llanto. Por último, se ubica la lección aprendida y esa certeza de que el amor siempre va a estar, bajo la forma de amistad, compañerismo, incluso puede ser por agradecimiento, por espíritu de compasión, solidaridad. Pero ahí está.

Es una pregunta trillada quizá, pero ¿qué es la poesía para ti, Rocío?, ¿a dónde te lleva?

Es magia, es música de los dioses en nuestra vida diaria, es un don, un regalo de las divinidades para el ser humano, es profecía, nos ayuda a comprender, a veces, los dolores y alegrías que nos trae la vida. La poesía nos lleva hacia el mundo espiritual, esa es su misión, llevarnos hacia los interiores de nuestra vida espiritual. Puede que seamos muy realistas, pero basta que leamos una poesía bien plasmada, auténtica, para que se abra ese ojo al más allá.

¿Cuáles son tus próximos proyectos literarios?

Tengo dos. Uno será el libro Almas gemelas, que lo escribí cuando tenía veinte años. Lo he limpiado, purgado y recompuesto, no fue bien reflejado antes porque fue combinado con otros poemas, he recuperado también algunos poemas. El otro proyecto es un libro de poemas nuevos, que se llama El árbol familiar, y el árbol es también el apu familiar, habla de la relación con los padres, los hermanos, todos estamos conectados con el terruño, así como el árbol pertenece a la tierra. Cada árbol tiene un lugar sagrado en el mundo y tiene los espíritus tutelares de ese mundo.