Rafael de las Casas: «El cuento es como un buen shot de pisco, mientras que la novela es un vaso de whisky, donde uno va dejando que el hielo se derrita y ofrezca matices de sabores al lector».


Rafael de las Casas acaba de publicar El teatro de las máscaras, su tercer libro, pero el primero en el que se aventura a escribir una novela. Poco antes, en 2021, presentó su segundo libro de cuentos, Mujeres rebeldes y hombres necios, en el que destaca las virtudes de la mujer y, en contraparte, elabora casi una caricatura de la realidad del hombre. Rafael nos habla de su recorrido literario, la manera en la que su prosa ha ido reforzándose y la experiencia de pasar del cuento a la novela.

Podría decirse que Mujeres rebeldes y hombres necios es un libro dedicado a la mujer, a desmenuzarla, a enaltecerla; sin embargo, hacer todo eso desde tu posición de hombre, puede resultar complicado y generar suspicacias, ¿pensaste en eso mientras le dabas forma a este grupo de cuentos?

La verdad, siempre me he llevado mejor con mujeres que con hombres, salvo algunas excepciones. En general, son más transparentes, honestas, responsables, maduras. Más precisamente me gustan las mujeres de carácter fuerte, aquellas que asumen su liderazgo desde su propio crecimiento personal: liderazgo que quizá no buscaban, pero que la vida las impulsa a asumir, así tengan un mal día. Nosotros los hombres, en cambio, solemos dar vueltas en nuestra zona de comodidad, queremos tener las cosas bajo control. Las mujeres encuentran en el caos nuevas posibilidades. Ellas no buscan el control porque saben que las limita… tienen tanto potencial para hacer varias tareas al mismo tiempo. Yo me declaro un fiel admirador de la mujer, en especial de la peruana.

¿En qué medida las mujeres han tenido influencia para lo que escribes?

Tengo y tendré un profundo respeto a la mujer. En mi vida, las personas más importantes son mujeres: mi hija, mi madre, mis hermanas, mi novia. Creo que la mujer es una creación más perfecta y más fuerte que el hombre. Millones de madres en todo el mundo son el único sustento de sus hogares; son madres, padres, trabajadoras, psicólogas, amas de casa, artistas. Y la manera en la que pueden demostrar sensibilidad y fortaleza al mismo tiempo me parece sencillamente admirable. Por eso, en los textos que escribo, la mujer siempre tiene un papel importante.

De igual manera, en el libro, retratas al hombre, hasta cierto punto, como una caricatura. No hay dudas de que se trata de una interpelación, ¿en cierta medida, es una crítica a ti mismo, eres la principal fuente de inspiración para esos personajes?

En una sociedad machista como la nuestra, cualquier realce a la figura de la mujer es también una crítica al rol pasivo del hombre hacia los derechos fundamentales femeninos. Esa contradicción entre la búsqueda de valores democráticos y, por ejemplo, los argumentos que se empleaban el siglo pasado para negarle a la mujer el derecho al voto o a elegir una profesión (que no «atente» contra su rol de encargada de la casa); para mí, sí, caricaturiza al hombre, tanto al viejo como al joven, a mí, en realidad, a todos los hombres.

¿Cómo ves la situación de la mujer en la época actual?

Todavía en ardua brega por la igualdad de derechos laborales, políticos, humanos. Sigue habiendo, en sociedades tan poco evolucionadas como la peruana, la creencia de que la mujer pertenece al hombre y se debe por entero a su casa. Los colectivos y el movimiento feminista ayudan, ciertamente, pero si nosotros como hombres seguimos normalizando esta situación, ningún avance será suficiente.

¿Qué diferencia hay entre el Rafael de Escritos barrocos y el de Mujeres rebeldes y hombres necios?

Creo que mucha. El Rafael de Escritos barrocos todavía vivía protegido por la coraza familiar y sus experiencias se originaban principalmente en lecturas de todo tipo y en la imaginación. Aunque también le gustaba experimentar con el lenguaje y el significado de las palabras. Este libro lo publiqué a los 21 años, con escritos de mi adolescencia que fui depurando en el tiempo. El Rafael de Mujeres rebeldes y hombres necios tiene 47 años y, gracias a la vida y a los talleres literarios, puede dotar, quizá, de mayor estructura y recursos a sus textos. Sin embargo, en ambos casos se mantiene el interés en los temas relacionados a la lucha contra las adversidades, el humor como defensa ante situaciones dramáticas y la figura de la mujer como protagonista.

Uno de tus cuentos, «Ricardo Oporto Guisse, héroe de la aviación» fue incluido en una antología, en Chile, ¿qué crees que llamó la atención de ese relato?

Creo que la verosimilitud con que se relata un hecho que tranquilamente pudo haber ocurrido, pues tiene referencias históricas (como los nombres de revistas de la época) y geográficas reales. Además, atrae la personalidad del personaje, Ricardo Oporto, un joven caprichoso y de familia acaudalada, acostumbrado a ser siempre el centro de la noticia.

Acabas de publicar tu primera novela, El teatro de las máscaras, ¿cómo nace esta historia?

Siempre me han gustado las historias donde se combinan varios elementos y esta lo es. Como muchos autores, creo que uno debe escribir los libros que le gustaría leer. El teatro de las máscaras es una novela donde, como los rompecabezas, se va armando la historia a partir de detalles. Si bien existe un personaje principal, Héctor; es el entorno quien ejerce el verdadero protagonismo: la violencia por la que atravesó el país hasta inicios de los años noventa, la vida de unos adolescentes que estudian en un colegio religioso, un profesor de teatro admirado por sus alumnos pero que guarda un insospechado secreto, unos asesinatos sin relación aparente. Entonces, podría resumirse en que la historia se aloja en los recuerdos de esos años y la ficción abre vastas probabilidades para entender algunos aspectos del ser humano.

En cuanto al proceso creativo y el desarrollo narrativo, ¿cuáles son las principales diferencias que has identificado con entre la experiencia de escribir cuento y gestar una novela?

Definitivamente son dos experiencias muy diferentes. En el cuento uno no puede darse el lujo de esperar a mostrar para más tarde en qué va la verdadera historia del texto. Uno debe interesar al lector desde las primeras líneas y no dejar que dicho interés se pierda porque no hay tiempo. Es como servir un buen shot de pisco. Por el contrario, la novela es como un vaso de whisky, donde uno va dejando que el hielo se derrita y ofrezca matices de sabores al lector. El autor puede darse el lujo de armar un rompecabezas, de usar con plenitud diferentes técnicas literarias, como la de las cajas chinas. Si el whisky es bueno, la experiencia desde el inicio al fin será placentera.

¿Alguno de los dos géneros te presentó más complicaciones o, por el contrario, te cautivó más?

Cada cual tiene sus propios retos, pero creo que la novela me presentó desafíos adicionales. Por ejemplo, tengo un cuaderno de apuntes donde me puse a anotar las características de cada personaje y sus vínculos con los demás. También, una cronología de los sucesos y una sinopsis de cada capítulo. Por lo demás, ambos me cautivan a su manera.

Sé que escribir siempre fue uno de tus objetivos, pero, por diversos motivos, fuiste aplazándolo, ¿sientes que, de a pocos, estás comenzando a establecer una frecuencia literaria, que, de alguna manera, estabas destinado a hacer esto?

Puede ser. No es algo que me proponga. Si los escritores profesionales son vistos como seres con un talento especial, nosotros que recién empezamos —y que ya tenemos algunos años ejerciendo otras profesiones— somos vistos como seres extraños. Algunos pueden pensar: mira, no sabe qué hacer con su vida; mira, pobre, recién hace lo que siempre quiso hacer, que es no trabajar; mira, ¡qué ganas de perder el tiempo y eso que ya no le queda mucho! Solo nosotros mismos conocemos las motivaciones que nos impulsan compartir estas historias que surgen de nuestra imaginación y de la alegría que nos da estar en este momento de nuestras vidas.

Título: Mujeres rebeldes y hombres necios

Autor: Rafael de las Casas

Precio: S/30.00

Puedes conseguirlo en la página web de Gambirazio Ediciones:

Mujeres rebeldes y hombres necios – Gambirazio ediciones