Olivia Yerovi: «Las ganas de escribir y que me lean fue ganando al pudor inicial»


A finales de 2021 se publicó Yo también soy ella, un libro a través del cual su autora, Olivia Yerovi, nos vincula con el crecimiento, logros y rupturas de una mujer, utilizando relatos breves y sobrios que, además, circulan acompañados de collages fotográficos que hacen de este libro una propuesta artística atípica y cautivante. La voz narrativa alcanza picos de emotividad, humor y amor que solo son posibles cuando la autorreferencia es empleada con éxito. Conversamos con Olivia acerca de la elaboración de su obra y su relación con la literatura.

Yo también soy ella, ese título por sí solo ya es una propuesta literaria, ¿cómo llegas a él?

Yo también soy ella es el nombre del primer texto que escribí del libro. Una madrugada en la que no podía dormir me asaltó la urgencia de contar algo, que aún no sabía qué era y que quería se fuera descubriendo a medida que lo escribía. Al terminarlo, me di cuenta de que quería explorar esas “otras” que me habitan, que algunos desconocen y que cuando las llegan a conocer se sorprenden. Siempre me llamó la atención eso, el por qué del asombro, que para mí era quizás natural o evidente. Así que, a partir de ahí, decidí recrear eventos de mi vida que me ayuden a dar con la respuesta. Me basé en ellos, en el camino, mientras los escribía, algunos se trasformaban con la ficción, pero al terminarlos siempre me develaban esa verdad que estaba buscando.

¿De qué manera opera la presencia de collages en el desarrollo de tu propuesta? Es algo que también haces en Instagram, ¿tienes pensado que tus obras siempre mantengan esa característica?

Llegué al collage de casualidad, como un reto para activar mi creatividad y buscar otras formas de expresión. Cada vez que elaboro uno, pienso en una palabra o idea, y a partir de ella escojo las imágenes que la evoquen, entre las revistas que tengo. Trato de no racionalizar el proceso, solo que fluyan al impulso la selección de las figuras y su organización. Cuando está terminado me gusta mucho indagar sobre el por qué habrá surgido así y siento descubrir aspectos nuevos en mí o redescubrir otros. La indagación sobre el por qué o su traducción en palabras la convierto en un poema. Eso es lo que propongo en @labibliodeoly ,mi cuenta de Instagram. Cuando estaba armando el libro Yo también soy ella sentí que el collage podría enriquecer el contenido de los textos y que forma parte de este proceso de dar con las respuestas que buscaba al realizarlo. No tengo pensado que mis obras tengan siempre collages, pero no descarto que estén presentes. Quizás encuentre otras formas de expresión que puedan acompañar mis textos más adelante.

¿Qué espacio temporal abarcan este grupo de relatos?, ¿desde cuándo comienzas a escribirlos?

Comencé a escribirlos hacia finales del 2016, cerca a la fecha en que cumplía los 40. Para el 2018 tenía la mayor parte de ellos escrita. Recuerdo que en el 2019, llevé el taller “Clínica de libros”, con Marco García Falcón, un taller para los que ya tienen un proyecto de libro y quieran recibir pautas y técnicas para pulirlo. Luego de ese taller, llevé varios más con Marco que me ayudaron a afinar y organizar lo que sería la publicación final del libro.

Este libro posee una enorme cuota autorreferencial, ¿de alguna manera sientes que tu primera obra publicada tenía que ser así, casi como un testimonio?

No fue intencional, lo sentí así, nada más. Sentí que era eso de lo que quería escribir, lo que me salía contar y disfrutaba. Creo que la demora de mi decisión para publicar, más bien, tuvo mucha cuota de pudor porque precisamente había de autorreferencial en él. Pero, con el tiempo, las ganas de escribir y de que me lean fue ganando al pudor inicial.

El texto titulado «Amén» es una especie de rezo, de solicitud a ese Dios magnánimo que, casi siempre, es una figura fabricada a partir de una crianza católica tradicional, ¿cómo te llevas con la religión?, ¿cómo influyó en lo que eres y en lo que escribes?

Me considero espiritual de manera amplia, si cabe la categoría. No tuve una crianza católica tradicional de por sí en casa, pero en el colegio sí hubo influencia, tomé todos los sacramentos. Sí creo en Dios y acudo a El en oración. Soy devota del Señor de los Milagros, también. He ido a visitarlo todos los octubres desde que tengo 14 años, hasta que llegó la pandemia. Pero también, leo y me alimento de enseñanzas de otras religiones, me gusta mucho el budismo, por ejemplo. Medito, practico yoga, entono mantras. No sé de qué manera ha influido la religión en cómo soy, sería buena idea explorarlo escribiendo algunos textos, pero curiosamente está presente en algunos relatos del libro. En el que hablo de mi abuela materna, en sus ganas de acercar a sus nietos a Dios con libros para colorear, como “regalo” y “actividad lúdica”; en “Amén”, como bien lo has dicho, como plegaria a ese ser superior que desde niña se hace pensar que es como una especie de genio de la botella que puede cumplir tus deseos o evitar tus desgracias y en “Retiro de Confirmación”, con una especie de crítica a cómo siento que ciertos grupos “dirigen” la relación que debes tener con la religión.

En ese mismo texto, uno de los pedidos reza: Que no muera virgen. La plegaria parece venir de una niña, ¿en qué medida esa preocupación germina con tanta potencia en el interior de una niña?, ¿de dónde parte y qué otros conceptos se asocian con la idea de la virginidad y la eventualidad de poder terminar la vida siendo siempre virgen?

Siento que por una parte es esta niña que teme que en cualquier momento puede ser el fin del mundo y ella no ha llegado a hacer todo lo que quisiera o “debería”. Entonces, en la cabeza de esta niña perder la virginidad es uno de los eventos de la vida que sin saber exactamente de qué se trata sabe que es importante y excitante por cómo le han vendido la idea, por lo poco que ha llegado a escuchar o visto. También está el hecho de que para ella perder la virginidad se asocia al hecho de “convertirse en mujer”. Es una niña, además, que siente que lo sensual y sexual son sensaciones relacionadas con lo prohibido o de lo que se habla en voz baja y no tiene acceso, lo que le provoca aún mayor curiosidad.

«De grande quiero ser vedette» y «Cruce telefónico» se presentan como desmarques de esa crianza tradicional, el primero quizá con mayor potencia dirigido a ese tránsito entre la niña y la mujer, el segundo con algo más de inocencia o sutileza, pero ambos como situaciones hasta cierto punto de ruptura. ¿Puede decirse que este libro es, en parte, eso?, ¿un testimonio de rupturas, de tránsitos y de aperturas que, a la larga, también se cerrarán?

No lo había visto así, pero me parece que podría ser, es una lectura. Esas historias vinieron a mí por algo, no las seleccioné de manera racional. Y si el propósito del libro era un poco dar respuesta a esas preguntas de cómo surgen esas otras en mí o qué eventos, escenas me llevaban a ello, definitivamente siento que corresponden a lo que describes de alguna manera, puntos de quiebre, tránsitos y aperturas. Y claro, a la larga se cerrarán y surgirán otras.

¿Cómo viviste la experiencia de publicar, de presentar el libro en la Feria Bicentenario, un evento presencial después de lo experimentado con la pandemia?

Disfruté mucho el proceso de publicación. Para mí creo que lo más difícil fue tomar la decisión, soltar el manuscrito. Después de eso, todo fluyó. El trabajo con la editorial fue muy bueno, el intercambio de ideas, la comunicación; me sentí muy cómoda y tranquila. He trabajado como editora por muchos años, pero con un libro de ficción, el primero y propio es distinto; lo aprecias mucho más. La presentación en la Feria Bicentenario la viví con las emociones al tope. Primero, que no imaginé que podría ser presencial y en una feria de esa magnitud. Con la experiencia de la pandemia, mi cabeza estaba en la publicación y cuando surgió la posibilidad de esta presentación fue una sorpresa que recibí con muchísima alegría y gratitud.

¿Por dónde irá ahora tu literatura?, ¿Yo también soy ella queda ahí o puede sostener un aliento a futuro?, ¿qué buscas como escritora?

Ya estoy preparando un grupo de relatos para una siguiente publicación. Por dónde irá mi literatura, supongo que será una exploración continua, dependerá de lo que quiera escribir en ese momento. Por ahora, estos nuevos relatos, salen un poco de lo autorreferencial e involucran a más personajes, a los otros. A ver cómo se relaciona ella con ellos, más allá de consigo misma. Como escritora busco seguir experimentando, aprendiendo y compartiendo historias. Estoy viviendo actualmente en España, así que la idea es enriquecerme de esta experiencia a nivel personal y literario lo más posible.