Manuel Nieves: «La gente me pregunta si alguno de los protagonistas soy yo y les respondo que soy todos».


En 2021 se lanzó El último color, el primer libro de cuentos peruano cuyos protagonistas pertenecen a la comunidad LGTBI. Su autor, Manuel Nieves, nos habla acerca del proceso creativo que lo llevo a hasta este, su primera obra. Cuenta que en principio eran diez los relatos que lo conformaban, pero que el covid-19 le quitó dos. También recuerda la muerte de su padre y todo lo que estos años han sido para él.

Cuando decides publicar tenías varios proyectos en mente, ¿por qué elegiste El último color?

Sí, tenía varios proyectos en mente, entre ellos una novela sobre el conflicto armado en las décadas del ochenta y noventa, que tocaba el tema de los crímenes de odio hacia las minorías sexuales en la selva peruana, en especial en San Martín. Me decidí por El último color porque lo sentí más íntimo, todo el proceso creativo fue muy especial para mí, la pandemia, mi infección con el covid-19, la muerte de mi papá, la maestría en Escritura Creativa. Hay una anécdota que pocos saben, después de haberme infectado, quedé con secuelas, entre ellas, lagunas mentales; el libro iba a tener diez cuentos y dos se perdieron, no recuerdo en qué carpeta los guardé y cuando me comuniqué con el editor de Gambirazio Ediciones, me guardé el secreto porque en verdad me sentía tan cansado que solo quería dormir. Es así que los ocho cuentos coincidieron con los colores más conocidos de la bandera LGTBI.

¿Consideras que ese libro es revolucionario por el tipo de personajes que presenta?

No. De ninguna manera se puede ser revolucionario cuando se trata de contar una realidad que sucede día a día. Otra cosa es visibilizarla y decir: «estos cuentos tienen mucho de realidad y son una bomba que te puede explotar en la cara si los ignoras». En el proceso creativo, mi miedo era lo que pensarían mis padres, luego tuve que asimilar la idea de que la creación debe estar libre de condicionamientos, inclusive de aquellos originados en nosotros. La gente me pregunta mucho en redes sociales si alguno de los protagonistas soy yo, les respondo que soy todos. Tuve una paternidad forzada al hacerme cargo de la responsabilidad emocional que originaba en los lectores. Fui yo, les decía. En todo caso, el libro no es el revolucionario, Gambirazio Ediciones sí, por atreverse a publicarlo.

Hubo editoriales que no querían publicarlo, ¿por qué crees que pasó eso?

Porque no quieren invertir en temáticas de diversidad sexual, porque aún el tema sexual de las personas no heterosexuales es un tabú, es un estigma que piensan que puede manchar las timoratas páginas de sus editoriales pacatas y santurronas. No me llamó la atención que no quieran publicarla, sabía que iba a ser difícil. Igual les agradezco porque me enseñaron que el no también es parte del aprendizaje que te lleva al éxito. Incluso, cuando me comuniqué con el Editor de Gambirazio Ediciones, tuve temor al rechazo. A buena hora que no sucedió eso. Agradezco esa predisposición de dar espacio a escritores con nuevas propuestas.

Has escrito varios poemas, pero tu primer libro publicado es de cuentos, ¿qué diferencia encuentras entre ambos procesos creativos?

Sí, tengo un libro de poemas inéditos, jajaja. Le tengo mucho respeto a la poesía, quizá por eso la risa. Son procesos creativos distintos, si bien es cierto ambos requieren mucha minuciosidad, siento que la poesía tiene características que la hacen más difícil. Tener el alma de poeta es un sello que pocos tienen. Mis respetos.

Uno de los cuentos de El último color, «Muerto por maricón» será adaptado a guion de corto cinematográfico, ¿qué hay de especial en esa historia?

Hay muchas cosas especiales, es el inicio de algo más grande, de un libro que aún está por venir. El proceso de llevarlo a la pantalla grande es toda una odisea, quizá porque será el primer guion que escriba y estoy en proceso de aprendizaje aún. Es una mezcla de muchas emociones, me llevó tiempo reconstruir la historia para hacerla cuento. Tuve que apelar a muchas herramientas de producción literaria para que no sea chocante para quien lo lea. Tiene un costo emocional fuerte, internalicé cada personaje. ¡Imagínate verla en pantalla grande! Tengo un diario (por sugerencia del cineasta Jimmy Valdivieso) donde anoto los pormenores de la adaptación. Es una locura, uno de mis sueños se va haciendo realidad poco a poco.

En parte de la dedicatoria que incluyes en tu libro dices: «A mi comunidad LGTBI, que me ha dado la oportunidad de vivir». Es una frase corta, pero contundente, ¿consideras que fue un proceso complicado el de reconocerte a ti mismo, el de renacer al abrazar tu esencia?

Una vez, en una entrevista que me hizo Alberto de Belaúnde para su libro Más allá del arcoíris, refiero que siempre seré activista LGTBI, me dedique a lo que me dedique. Siento que la comunidad LGTBI está dentro de mí y formar parte activa de ella me ayudó a vencer ciertos miedos, a enfrentar a la sociedad sin armas, solo con tu orgullo de ser humano, es enfrentarte a los que te odian por ser parte de, por ser como eres, es ser feliz sin pedirle permiso a nadie. Toda esa comunidad me acogió en momentos difíciles y voy a ser siempre recíproco con ella. Los procesos de aceptación son complicados per se, pero lo más complicado es la sociedad, entenderla, tender puentes para hacer nuestra vida más fácil. Durante los 30 últimos años no se hizo nada a favor de la comunidad LGTBI, por el contrario, los movimientos anti derechos han recobrado tal fuerza que están en el poder, legislando para sus intereses.

Desde tu punto de vista, ¿cómo crees que se maneja el tema de la igualdad en nuestro país y en qué medida la literatura y el arte en general juegan un papel en ese proceso?

El Perú es un país machista, homofóbico, violador de mujeres, niños y niñas. Es un país con una brecha social muy amplia que no permite la igualdad. Y para ser sincero creo que la igualdad con la que soñamos las personas LGTBI no se van a ver en un par de generaciones. Las condiciones no están dadas. El arte en sus distintas manifestaciones, tiene un afán sensibilizador, también de mostrar la realidad, de documentarla para poder expresarla tal cual es. La literatura es un raso que iguala, es una de sus características más bellas y enaltecedoras. Un libro es una herramienta de paz y su importancia es fundamental, puesto que los temas que se presentan como historias han cambiado la humanidad, la mentalidad de las personas. El libro y la literatura han dejado un legado impresionante en la historia de la humanidad como ninguna otra cosa inventada. Para mí es el mejor invento de todos los tiempos y su función intrínseca de igualdad es necesaria ahora. Sí, ahora más que nunca.

¿Los personajes LGTBI y el tema de la igualdad son insumos que siempre formarán parte de tus trabajos?

No necesariamente. Hay muchos temas por explorar, muchas sensaciones. Ver tu creación en 360 grados es alucinante, te da una sensación creadora y creativa. Los personajes LGTBI son universos que se pueden extinguir, porque el tema de la sexualidad tarde o temprano se puede extinguir, al dejar de ser un tabú va dejar de ser novedad, pero si encuentro alguna particularidad para crear una historia, no dudaré en hacerlo. Tengo un par de particularidades por ahí, jajaja.

¿Cómo fue tu experiencia de publicar, que emociones surgieron y cómo te sentiste cuando el libro empezó a circular?

Quizá las personas que me fueron a dar los primeros ejemplares de El último color, pudieron o no darse cuenta de mi emoción. Soy un poco tímido a veces cuando se trata de expresar mis emociones. Seguro estaba nervioso, ansioso. Recuerdo aquella tarde, era invierno, mi proceso post COVID aún se presentaba con sus lagunas. Cuando se fueron, vi el libro, lo olí. «¿Es así como huelen los sueños?», me pregunté. No me cansé de mirarlo, ahora no tengo ningún ejemplar en casa, ni para muestra. Quizá sea un buen indicio, pero siento esa misma emoción hasta hoy. Cuando el libro empezó a circular en las librerías donde otrora escogía los libros de mis escritores favoritos, me sentía extraño, miraba el libro de lejitos, una que otra vez los vendedores me reconocieron. Sentía algo de pudor cuando lo hacían.

¿Cuáles son tus próximos proyectos literarios?

Tengo varios, escribir sobre la mujer selvática, romper viejos mitos. También quiero hacer poesía homo erótica, quiero desvestir a un hombre con un lápiz y vestirlo con un papel en blanco. Es muy prematuro hablar de proyectos ahora, tengo que terminar un guion, hacerme cargo de mí mismo. De lo que sí estoy seguro es de que habrá más de un milagro.