Brenda Baluarte: «El capitalismo nos convirtió en máquinas productivas y produces más cuando estás contento»


En 2020, Gambirazio Ediciones publicó, a través del sello Crecer, La vida es una puta mierda, el primer libro de Brenda Baluarte y en el que plasma lo que ella llama su postura existencial. El libro es una cachetada de realidad ante el libreto recurrente que ofrecen los textos de desarrollo personal y la filosofía del «Sí se puede». Brenda habla acerca de la experiencia de publicar y la manera en la que la gente se relaciona con el concepto de autoayuda.

Hace un tiempo publicaste La vida es una puta mierda, un libro que, desde el título, ya es una rareza, pero ese concepto abarca mucho más que un libro, ¿verdad?

Es una postura existencial, una ética de vida. Sobre todo porque está en la línea de la autoayuda, un concepto que creo que, por un lado, está mal entendido y, por el otro, se ha vuelto un negocio farmacéutico.

¿Cuál fue tu intención al momento de publicar?

Mi intención fue ir de manera muy frontal a la audiencia, buscando sincerar la experiencia humana desde la aceptación integral de la vida y la muerte, de la alegría y el dolor.

¿Qué pensaste que sucedería con un nombre como ese en el mercado literario?

Por un lado, lo que pasó, que se cerraron muchas puerta par entrevistas, a la gente le cuesta decir, pronunciar el nombre, es mas sencillo decirle a alguien que puede lograrlo todo en lugar de decirle que la vida es una puta mierda

¿La gente escribía a tus redes sociales luego de leer el libro?

Me sorprendió mucho el recibimiento del libro, ya que es un libro muy honesto sobre mi experiencia humana, de transformación frente al dolor, no una historia de final feliz, una historia de integración, de luz y de sombra.

¿Por qué crees que durante tanto tiempo el desarrollo personal se vinculó con el creer que uno puede hacerlo todo o con conceptos netamente positivos?

Hay un trasfondo interesante para abordar este tema y es que el capitalismo nos ha llevado a ser máquinas productivas, y la única manera de producir más es estar contento. Por eso, la idea de la motivación se está convirtiendo en una ideología, endulzando las redes sociales con frases que te dicen que todo lo puedes y que si no lo puedes es que no te estás esforzando lo suficiente. Esto hace al individuo responsable de sus resultados, el precio que se paga es el agotamiento, la soledad y la depresión.

¿Cuán importante es lidiar con nuestros propios demonios para poder avanzar?

Es fundamental integrar nuestra luz y sombra, pretender quitar el error, el dolor o la tristeza es amputar a una parte fundamental de nuestra experiencia humana. El punto está en el balance de nuestras vidas, en la integración de nuestras experiencias y la aceptación y transformación de nosotros frente a lo que la vida nos da.

Tú estudiaste coaching y parte de tu labor va dirigida a manejar a grupos grandes de personas, ¿esto no se torna complicado, ya que cada persona es todo un mundo aparte?

Claro que es complicado trabajar con personas porque somos un mundo, un maravilloso misterio, por eso estoy en contra de las fórmulas del éxito. Para mí, poder entrar a las empresas es una oportunidad para que las personas se autorealicen en la medida que se conocen, se cuestionan. No me importa si no salen felices luego de una de mis intervenciones, pero sí que salgan mas conscientes de quiénes son, cómo los perciben los demás y cuál es su rol en el mundo.

¿Consideras que es peligrosa esa idea latente del “Sí se puede” aplicada a todos los conflictos de la vida?

Totalmente, imagínate que tienes una enfermedad grave y te dicen que, con este pensamiento positivo, te curarás, pero no lo logras. El peso que puedes sentir es tremendo, ya que lo segundo que te dicen es que tienes un problema de merecimiento. Nacimos para morir, está claro que nadie quiere experimentar dolor, pero, como decía Buda, la vida acarrea dolor, pero sí depende de nosotros qué lectura le damos a nuestras experiencias y, en ese espacio, aprender a transitar con el dolor, el duelo, la soledad, ¡esta, la magia de la vida!

Más allá del libro que publicaste, ¿qué otros ámbitos abarcó o pretende abarcar La vida es una puta mierda?

En primer lugar, fue la búsqueda personal de transitar mi propio dolor, verlo, escribirlo y compartirlo. Al verlo me hago cargo de lo que sentía, sin buscar necesariamente estar bien. Escribir es una herramienta maravillosa que te distancia de la historia, le quita subjetividad a nuestra experiencia y te da perspectiva sobre lo que estás atravesando. Tenemos a Marco Aurelio, el filósofo, como ejemplo, compartirlo con la finalidad de no adormecer el dolor, sino de aprender a vivirlo y que hay luz siempre en la trasformación.

¿Crees que cada persona llega a un punto de quiebre del que no siempre sale airoso?

Creo que las personas nos engañamos pretendiendo que todo sea estable cuando la naturaleza es un constante movimiento, podemos decidir no ver y engañarnos o transformarnos, eso sí va a depender de nosotros, cada quien tiene su propia historia personal de lucha. El punto de quiebre es la muerte, por ejemplo, en el mito del viaje del héroe, y la resurrección, nuestro deseo de renacer transformados con nuevas experiencias y habilidades.

¿Piensas continuar con la historia de La vida es una puta mierda?

Sí, porque hay mucho que decir sobre la vida… más aún cuando hemos experimentado, por ejemplo, una pandemia, ahora que somos una aldea global, ahora que dejamos de ser los que fuimos.