Andrés Sotil: «Me tuve que defender con versos»


Andrés Sotil es ingeniero civil, pero ha hecho de la décima una de sus herramientas más poderosas. El título de su libro Cojudigno, dijo el Fujifacho, ya de por sí es toda una provocación. En esta conversación, el autor nos cuenta cómo surge esta fascinación por abordar la coyuntura nacional a través de versos, esa especie de catarsis que le permitió desahogar ese cruce de sensaciones que se instalaban en su interior y que, ha notado, tiene para varias entregas más.

Tu libro tiene humor, pero un humor que duele, ¿es con ese cruce de sensaciones que nace este grupo de versos?

Lo que los versos intentan es describir hechos de nuestra coyuntura política y la reacción, en pro o en contra (aunque mayormente en contra), de la población, expresada a manera de conversaciones en rima, respetando la estructura clásica de la décima. También hay espacio para la reflexión y las recomendaciones o exhortaciones al Presidente e, incluso, a la misma población. Precisamente, el intercambio de opiniones o las exhortaciones son las que hacen que aflore esa sensación de dolor que mencionas... los que leen el libro pueden ubicarse y decir "es tal cual lo que pienso".

¿Por qué eliges la décima, un género que para nada es sencillo?

Mis recuerdos sobre la literatura son los sonetos y el clásico «A cocachos aprendí», de Nicomedes Santa Cruz en el colegio. En mi libro sí hay un soneto, pero catorce versos es una extensión muy corta para contar tanto, más sirve para expresar un sentimiento, o una sola idea, como en «Grau hoy»:

¿Qué vería Grau en el Bicentenario?

Ser el Primero que la Lista llama.

Plazas con su nombre por su gran fama

y al Perú listo para el Calvario.

¡Al Huáscar! diría el Legendario.

¡Arreglemos esta infame trama!

Pero unos gritan ¡No a la Retama!

Y otros ¡Con la China robo a diario!

¡Almirante! se repitió Iquique

El Once encalló la Democracia

Un milagro pararía el pique.

Peruano, ¿y qué pasó con tu audacia?

¿Proteges lo que no te perjudique?

Sin honor, ¡vivirás una falacia!

En cambio, la décima es muy rica, ya que en seis estrofas tienes sesenta versos para contar mucho, intercambiar conversaciones y, ayudado de un cuarteto de apertura y uno de cierre, tienes un poema que te cuenta el quehacer semanal de nuestra querida política.

¿Siempre fue tu idea expresarlo todo en versos?, ¿no pensaste en una novela o un ensayo?

No... como buen ingeniero, mi deseo era escribir un libro en mi área, en pavimentos o transportes. La coyuntura y, sobre todo, la necesidad e innovación, hicieron que empiece a rimar. Primero para mi hija, para que no llore, y luego para darle contenido a mi campaña electoral, que fue cien por ciento virtual. Luego vino la segunda vuelta y la presión por votar por Keiko era tan fuerte que opté por defenderme con versos... se leen pero a veces no se entienden, y en ocasiones es tan abierto que el que lee interpreta lo que quiere. Mi intención fue dar una respuesta que frene el vendaval de insultos que recibía por expresar mi opción de votar nulo. Habiendo aprendido y dominado —según yo— la estructura de la décima, llegó la oportunidad de hacer una semanal para la revista digital Apuntes a Lápiz. Me pidieron algunos artículos, pero siempre me pedían el poema de la semana. El verso se presta más al juego, a la criollada que la prosa, pero no descarto que en el futuro pueda escribir una novela o un ensayo porque hay muchísimos que contar.

Leer tus décimas es como leer un reporte de los últimos años de nuestro país

Sí... cuando las releo recuerdo lo que pasó y cómo me sentí cuando pasó. Creo que cuando se revisen en el futuro podrían servir para entender el "carambólico" 2021.

Por cómo van las cosas, Cojudigno, dijo el Fujifacho podría tener varias entregas más.

Ojalá. Espero que el libro tenga más entregas y llegue a sobre todo a los más jóvenes. «Peruano Pulpín» va dirigido a ellos, como un llamado para que no se dejen llevar por lo que sus mayores dicen... De sus decisiones e información depende nuestro futuro.

Si bien tu libro arranca sonrisas, imagino que debe ser jodido en el fondo todo lo que pasa, ¿publicar te ha servido como una especie de terapia?

Como te dije, al comienzo fueron para promocionar mi campaña al Congreso, como el «A cocachos aprendí mi labor de candidato» o la canción «Votan, votan los peruanos». Luego, se volvieron un mecanismo de defensa ante tanto insulto en la segunda vuelta, por eso «Mis razones de ser nulo digno» y «El Mal Menor». Elegido Castillo y ante el fujilloriqueo el fraude se volvieron una herramienta para reportar las vergüenzas de esa coyuntura. Ahí está «¿Cuándo se jodió don Mario?». Ya con Castillo en el poder, la indignación copó los poemas ante las burradas continúas del gobierno. «Ahí está el detalle», «Pensá, peruano, pensá» y la canción «Era mudo» son algunos ejemplos de este periodo. Así que sí, los poemas son una forma de hacer catarsis... no sé dibujar, solo me salen monigotes, pero mis décimas son mi forma de representar nuestra realidad tan caricaturesca.

¿Cómo ves el futuro del país?

Lo mejor y lo peor que nos puede pasar es que se vayan todos. Lo mejor es que se larguen estos impresentables. Lo peor es que volverían los que Vizcarra cerró, que hoy son asesores de estos impresentables. El sistema electoral está mal diseñado, permite que el 20% del electorado se vuelva 60% congresal (nos pasó con el Kongreso de 2016). Permite que dos minorías (Perú Libre con 11% y Fuerza Popular con 7%) pasen a segunda vuelta por sobre el 82% a los que les da nauseas. Si esto no cambia... olvídate, seguiremos con estos tumbos de vacancia vs. cierre. Pero esa es pelea de viejos carroñeros y sus vástagos herederos. Los verdaderos jóvenes aún no salen y es en ellos en donde yace la esperanza. Por eso antes dije que estas décimas van para ellos... un grito para que reacciones y participen. Cuando eso suceda, las cosas mejorarán. Mientras, haya harto material para componer décimas y espero seguir haciéndolo.

Título: Cojudigno, dijo el Fujifacho

Autor: Andrés Sotil Chávez

Editorial: Gambirazio Ediciones

Precio: S/35.00

Puedes conseguirlo en las principales librerías de Lima y en la página de la editorial:

Cojudigno, dijo el Fujifacho – Gambirazio ediciones